Francisco, vive en el barrio Santa Inés de Popayán, un buen samaritano
del que muchos quisiéramos encontrarnos en algún momento de la vida. El
servir al prójimo, acción del cual hoy en día escasea en la sociedad.
Este hombre de avanzada edad que sin mediar y pedir nada a cambio buscó en su casa el botiquín de primeros auxilios, ese que todos deberíamos tener en los hogares, pero lo admirable de este payanés es que busco el botiquín, no para curar a un familiar o vecino del que haya sufrido un accidente, no!, Era para ayudar a Andrés Muñoz un joven que quedó huérfano desde muy pequeño, ahora tiene 24 años de edad, desde hace cuatro meses llegó de la ciudad de Pasto y hoy deambula por las calles de la ciudad blanca.
La acción que tuvo Francisco con Andrés, quien lavó sus pies y curó sus heridas, va más allá de lo que el dinero puede comprar o costear en un centro médico, este joven, además de pedir comida, al no tener dinero para comprar un pan, o tan solo esperar a alguien que le brinde un café o agua de panela con que acompañarlo, algo que a muchos le sobra, otros lo anhelan.
Andrés Muñoz tiene metas igual que cualquier soñador, aunque hay momentos, que puede más las malas acciones que el poder de la mente, parece ser que los sueños de este joven son truncados por motivos de la drogadicción, la falta de amor, el apoyo moral, psicológico y afectivo visibilizado en su rostro, a consecuencia de no haber crecido en un hogar como muchos lo tenemos y no agradecemos el tener nuestros padres con vida y a nuestro lado, vida que quizá nunca se hubiese imaginado que le tocaría vivir, por eso ahora agradece la ayuda de los buenos samaritanos como Francisco quien le regaló un pan que calmó su hambre y un par de zapatos que protegerá sus pies, pero aun así con los golpes de la vida, nos argumentó que su sueño, es ser profesor de español, y aunque parezca imposible en la vida lo último que se debe perder es la fe y la esperanza.
Francisco lavó y curó las heridas de sus pies, aunque este samaritano le nazca e intente hacerlo de la mejor manera, no podrá curar las heridas que lleva en su alma. Andres y así como cientos de personas que viven en las calles alrededor del mundo, tratando de sobrevivir esperando la ayuda de alguien, lo más triste de estas historias es que ellos también tienen los mismos derechos que cualquiera ciudadano, por eso ahora a pocos meses de que se instale el nuevo Congreso de la Republica de Colombia, esperan que algún congresista se fije en ellos con propuestas y políticas que los incluya, para que situaciones como esta sean tan solo un sueño del que algún día se pueda despertar.
Por: Alex Pino
Este hombre de avanzada edad que sin mediar y pedir nada a cambio buscó en su casa el botiquín de primeros auxilios, ese que todos deberíamos tener en los hogares, pero lo admirable de este payanés es que busco el botiquín, no para curar a un familiar o vecino del que haya sufrido un accidente, no!, Era para ayudar a Andrés Muñoz un joven que quedó huérfano desde muy pequeño, ahora tiene 24 años de edad, desde hace cuatro meses llegó de la ciudad de Pasto y hoy deambula por las calles de la ciudad blanca.
La acción que tuvo Francisco con Andrés, quien lavó sus pies y curó sus heridas, va más allá de lo que el dinero puede comprar o costear en un centro médico, este joven, además de pedir comida, al no tener dinero para comprar un pan, o tan solo esperar a alguien que le brinde un café o agua de panela con que acompañarlo, algo que a muchos le sobra, otros lo anhelan.
Andrés Muñoz tiene metas igual que cualquier soñador, aunque hay momentos, que puede más las malas acciones que el poder de la mente, parece ser que los sueños de este joven son truncados por motivos de la drogadicción, la falta de amor, el apoyo moral, psicológico y afectivo visibilizado en su rostro, a consecuencia de no haber crecido en un hogar como muchos lo tenemos y no agradecemos el tener nuestros padres con vida y a nuestro lado, vida que quizá nunca se hubiese imaginado que le tocaría vivir, por eso ahora agradece la ayuda de los buenos samaritanos como Francisco quien le regaló un pan que calmó su hambre y un par de zapatos que protegerá sus pies, pero aun así con los golpes de la vida, nos argumentó que su sueño, es ser profesor de español, y aunque parezca imposible en la vida lo último que se debe perder es la fe y la esperanza.
Francisco lavó y curó las heridas de sus pies, aunque este samaritano le nazca e intente hacerlo de la mejor manera, no podrá curar las heridas que lleva en su alma. Andres y así como cientos de personas que viven en las calles alrededor del mundo, tratando de sobrevivir esperando la ayuda de alguien, lo más triste de estas historias es que ellos también tienen los mismos derechos que cualquiera ciudadano, por eso ahora a pocos meses de que se instale el nuevo Congreso de la Republica de Colombia, esperan que algún congresista se fije en ellos con propuestas y políticas que los incluya, para que situaciones como esta sean tan solo un sueño del que algún día se pueda despertar.
Por: Alex Pino

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